Burgos Ciudad

IU pide la dimisión de Ibáñez tras demostrarse tras causar un nuevo perjuicio a las arcas municipales de 103.000 euros.

  • El órgano municipal no veía con buenos ojos que se tuviese que avisar con 6 meses de antelación si no se pretendía renovar
  • Proponía que dicha renovación se comunicase expresamente por ambas partes para impedir una prórroga automática
  • Raúl Salinero culpa a Ángel Ibáñez de la situación, aunque el vicealcalde traspasa la responsabilidad a Nuevas Tecnologías

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Fuente: burgosconecta.es

La cláusula que exigía comunicar, con 6 meses de adelanto, la suspensión del convenio firmado entre el Ayuntamiento de Burgos y la Fundación Europea para la Sociedad de la Información no era del agrado de Intervención. Según el concejal de Izquierda Unida, Raúl Salinero, el órgano municipal planteó como alternativa que la renovación de dicho acuerdo se hiciese de manera expresa previo acuerdo de ambas partes, a fin de evitar lo que finalmente ocurrió: el Consistorio no avisó con esos 6 meses de adelanto, el convenio se prorrogó automáticamente y ha habido que pagar 103.000 euros por unos servicios que ni se han prestado

Salinero ha insistido en que la propuesta de Intervención buscaba proteger al Ayuntamiento, pero no fue atendida, de ahí el problema al que ha tenido que enfrentarse recientemente Salvador de Foronda. Para el portavoz de IU, el único responsable de que no se hiciese caso a Intervención y, por tanto, de lo ocurrido a continuación es Ángel Ibáñez. Y es que, según Salinero, el Plan de Modernización del Ayuntamiento que dio lugar a la firma de dicho convenio dependía del área de Inspección de Servicios, incluida  a su vez en Hacienda, de la que era concejal Ibáñez.

Nuevas Tecnologías

Sin embargo, el actual vicealcalde precisa que el proyecto desarrollado con la Fundación Europea para la Sociedad de la Información “no era de mi competencia”, puesto que desde 2007se gestionaba a través del área de Nuevas Tecnologías. Un convenio que, según Salinero, suponía “soltar mucha pasta por algo que no sirve para nada”. En concreto, durante los cinco años de vigencia, el Ayuntamiento pagó 221.040 euros por “12 puñeteros cajeros para mandar 4 e-mail y 4 mensajes”, en referencia a las oficinas electrónicas instaladas en diferentes edificios municipales.

De una manera o de otra, lo que está claro es que la gestión municipal de este convenio no fue la correcta, dado que “por dejadez” se han perdido alrededor de 103.000 euros  por servicios que nunca se prestaron.El acuerdo finalizó en abril de 2011, pero como nunca se denunció, la fundación siguió remitiendo las facturas al Ayuntamiento, ambas de 51.840 euros. La primera se pagó automáticamente, según explicaba hace un par de días Salvador de Foronda. La segunda fue anulada por el actual concejal de Hacienda, lo que desencadenó un Contencioso-Administrativo con la empresa.

No se llegó a juicio, puesto que hubo un acuerdo, por el que el Ayuntamiento pagaba esa segunda factura, a cambio de que la Fundación no exigiese el cumplimiento de los cinco años completos de la renovación del acuerdo. Y es que esta última también era consciente de que, si bien podría pedirlo (puesto que la prórroga automática se establecía por idéntico periodo al inicialmente firmado), su comportamiento tampoco había sido el adecuado, al no prestar servicio.

 

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