Burgos Ciudad

El PP llama “ahorrar” a gastar 211.000 euros en el nuevo contrato de 10 autobuses de renting.

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El rocambolesco proceso para incorporar nuevos autobuses a la flota del transporte público de Burgos parece tocar a su fin. Tras diversas vacilaciones, se ha aprobado el pliego por el que se alquilarán 10 autobuses durante 13 años, con mantenimiento y seguro incluidos.

Desde el Equipo de Gobierno se ha apuntado a diferentes sistemas, como el alquiler con opción a compra. El pliego recién aprobado, sólo con el apoyo del PP, ha sido fruto de un largo y estrafalario proceso. De hecho, en ningún momento se ha justificado que el renting sea una opción más económica que la adquisición directa.

Los sucesivos Equipos de Gobierno del Partido Popular no han querido invertir en transporte público desde 2007. La necesidad de incorporar vehículos choca con los problemas financieros del Ayuntamiento y la negativa a destinar recursos para comprar autobuses. El PP prefiere una opción más cara, más lucrativa para la empresa privada y que le permitirá, ocho años después de la foto del Plantío, una inauguración electoralista de autobuses.

La Intervención Municipal ha planteado dudas e inconvenientes a varios informes elaborados por la Presidencia y la Gerencia del SMYT. En este último caso, se ha llegado a presentar tres versiones prácticamente iguales del mismo informe.

Así, Intervención considera que no se ha justificado el presupuesto base del nuevo contrato de rénting, 600.000 euros anuales. La Gerencia se ha limitado a aclarar que es una cantidad basada en consultas a empresas líderes en el sector.

La renovación implicará la retirada del servicio de diez autobuses, seis del año 1997 y dos de 1998, así como otros dos (uno de 1998 y otro de 2000), que ya no prestan servicio. La Gerencia ha considerado los gastos de mantenimiento, seguros e ITV de estos autobuses.

Hay que señalar que el mantenimiento normal está externalizado y se abona según los kilómetros recorridos por cada autobús, si bien hay un mínimo de 20.000 kilómetros (lo que costó en 2013 unos 11.800 euros) que se facturan aunque el autobús en cuestión haya recorrido menos de esa cifra.

Los gastos que han generado los diez autobuses que se retirarán sumaron en 2013 un total de 184.702 euros. Esos diez vehículos recorrieron (teóricamente) una media de 30.000 kilómetros cada uno. Los nuevos, según contrato, recorrerán 70.000 kilómetros cada uno. La diferencia (algo más de 400.000 kilómetros) serán kilómetros que dejarán de realizar los autobuses en propiedad. Eso implicará un ahorro en mantenimiento, que se factura, recordemos, por kilometraje.

En total, al sustituir esos diez autobuses por los nuevos de renting el Ayuntamiento dejará de gastar casi 390.000 euros. Sin embargo, el alquiler tendrá una cuota anual de 600.000 euros, de donde se concluye que el gasto anual se incrementará en 210.000 euros.

Esto es totalmente lógico, los gastos de los autobuses en propiedad que se retirarán no difieren demasiado de los asociados a los alquilados, pero éstos últimos tienen un gasto de arrendamiento.

Esta cifra, la de los más de 200.000 euros adicionales es la que ha ocultado el Concejal Rebollo a la prensa, que se ha centrado en mencionar los 390.000 euros de gastos de los autobuses que se retirarán.

Puede argumentarse que puede merecer la pena incrementar los costes a cambio de renovar la flota y mejorar el servicio, pero hay que ver otra cifra. Cada autobús alquilado tendrá una cuota máxima de 5.000 euros mensuales, de los cuales 2.850 corresponden al arrendamiento (el mantenimiento normal, seguros y demás servicios  se abonan con el resto de la cuota). El coste de arrendamiento al cabo de los trece años asciende a 444.600 euros, una cifra muy superior al coste de compra de un autobús nuevo (entorno a 200.000-250.000 euros).

El total del presupuesto base de licitación del contrato de alquiler asciende a 9.438.000 euros, casi novecientos cincuenta mil euros por autobús.

Es importante señalar también que el servicio de mantenimiento incluido en la cuota de renting no comprende las tareas derivadas de siniestros o actos de vandalismo, por lo que estas contingencias seguirán siendo imprevisibles. Por tanto, y contrariamente a lo que ha expresado Rebollo, el renting no facilita la gestión ante situaciones imprevistas.

En resumen, el Partido Popular ha elegido un modelo cuya ineficacia está comprobada. La Gerencia ha intentado justificar el renting, pero no sólo ha hecho trampas al solitario, sino que además ha perdido, porque queda comprobado que el renting es más caro que la compra. Un incremento de gasto de 211.000 euros es, para el PP, un ahorro.

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