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La Izquierda Burgalesa, unida con fuerza

Esta semana, Burgos ha sido testigo del nacimiento de Izquierda Burgalesa, una confluencia impulsada por Izquierda Unida, Sumar, Podemos, Verdes Equo y el Partido Castellano-Tierra Comunera, que llega para ofrecer una alternativa real al modelo de gestión del PP.

Frente al inmovilismo del Ayuntamiento de Cristina Ayala, que programa políticas de escaparate, la realidad de los barrios sigue empeorando. Los precios de la vivienda se disparan sin que se ponga en marcha ninguna medida efectiva. Se acumulan una falta de servicios, transporte deficiente y abandono institucional. La participación vecinal brilla por su ausencia, y los llamados «Distritos» son un cascarón vacío sin poder real.

Este nuevo motor es Izquierda Burgalesa, y el nombre no tiene menos mérito, pues, con el principio que la soberanía reside en la gente, ha sido la propia Asamblea quien ha propuesto, votado y adoptado este nombre con amplia mayoría. Este espacio no viene con un programa cerrado ni con ocurrencias de última hora, viene con un método:

escuchar, debatir y decidir colectivamente.

Funcionará mediante una Asamblea General abierta a quien quiera participar, donde los vecinos, parte y activos en el proyecto, tendrán voz y voto. ¿Y qué gana Burgos con esta confluencia? Un ayuntamiento que no mire a los despachos sino hacia las calles, que abra sus puertas a la participación real; que las decisiones sobre movilidad, limpieza o vivienda se tomen escuchando a los vecinos y no al interés económico.

En este momento es cuando más necesitamos ponernos manos a la obra y labrar nuestro porvenir, organizarnos y unirnos para gobernar, no que seamos gobernados.

La confluencia recoge el testigo de la lucha obrera y municipalista que defendemos desde IU en Burgos, para lograr un ayuntamiento que funcione para la ciudad y sus ciudadanos, no al servicio de los intereses económicos, desde esa base municipalista y obrera.

Burgos no necesita ocurrencias ni programas cerrados en una trastienda. Necesita un ayuntamiento que pregunte, que escuche y que decida con la gente. Un programa que no se escribe en despachos, sino en las asambleas de los barrios.

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