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La Escuela Municipal de Música debe ser eso, “municipal”

La Escuela Municipal de Música Antonio Cabezón comienza un nuevo curso después de meses de incertidumbre. En marzo,700 alumnos y 25 profesores se quedaron sin actividad por los problemas derivados del modelo de gestión. Ahora el Ayuntamiento ha adjudicado a Arasti Barca el servicio por 119 415 euros y anuncia el inicio del nuevo curso.

La continuidad de la Escuela es una buena noticia. Pero hay varias preguntas que el gobierno de Cristina Ayala debería responder: ¿por qué Burgos tiene que externalizar la gestión de un servicio municipal que podría gestionarse desde el Ayuntamiento directamente? ¿por qué las familias tienen que soportar una subida de precios? La matrícula pasa a costar 30 euros y las cuotas mensuales aumentan en torno a un 18%, además la redacción del contrato deja abierta la posibilidad de aumentar las cuotas en el futuro.

Es decir, las familias pagan más y el Ayuntamiento paga más.

Desde Izquierda Unida creemos que hay otra manera de hacer las cosas. Proponemos hacer municipal la Escuela y, antes de seguir encadenando contratos, elaborar una memoria económica pública que compare cuánto cuesta realmente la gestión externalizada y cuánto costaría prestar el servicio directamente desde la Administración. 

No se trata de decir que la gestión pública es más barata porque sí. Se trata de hacer las cuentas. Con transparencia. Incluyendo salarios, Seguridad Social, gestión administrativa, mantenimiento de las instalaciones y todos los costes necesarios para prestar el servicio con solvencia. Hay algo que tenemos muy claro: si la gestión directa permite reducir costes, ese ahorro debe quedarse en la Escuela y en las familias, no convertirse en un margen para la empresa.

La experiencia de los últimos años debería servirnos para algo. Un servicio que afecta a 700 familias no puede depender de contratos que se atascan, concursos que quedan desiertos o empresas que tienen que reclamar al Ayuntamiento los costes para mantenerlo abierto.

Burgos necesita menos intermediarios y más control público y sobre todo que cada euro que se destine a la Escuela sirva para mejorarla y para que más personas puedan acceder a ella.

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