Burgos Ciudad

Para peatones y ciclista, educación no sanción.

Respuesta del Área de Movilidad a la propuesta a pleno de UPyD.

«La propuesta de UPyD pretende que el Ayuntamiento elabore una Ordenanza Municipal Específica de Ciclistas y Peatones, que interpretamos en la exposición de motivos de la propuesta tiene un enfoque sancionador al uso de la bicicleta, con lo que no estamos de acuerdo. El segundo punto que proponen es la de crear «una campaña de información y concienciación sobre el uso de la bicicleta para informar a la ciudadanía de cuales son los derechos y obligaciones de ciclistas y peatones», cuestión que cuenta con nuestro apoyo.

La bicicleta es el medio de transporte más eficiente en la proporción entre energía consumida y distancia recorrida. Favorece la salud de sus usuarios, ocupa poco espacio no genera contaminación ni atmosférica ni acústica. La bicicleta debiera ser el segundo modo de desplazamiento prioritario para fomentar, tras el peatón.

Sin embargo, su encaje jurídico es complejo, al ser un elemento intermedio a efectos de velocidad, entre el peatón y los medios motorizados. Dicho problema en el Derecho da lugar a regulaciones generalistas que no tienen en cuenta la diversa realidad del ciclismo, con usuarios de una amplísima franja de edad, diferente grado de capacidad física y muy diferente percepción del riesgo en la convivencia con otros modos.

Regular la convivencia de la bicicleta es imprescindible, pero requiere precisión, sentido común y flexibilidad, algo que no siempre se encuentra en el legislador estatal.  Los Ayuntamientos, más conscientes de la realidad cotidiana de la movilidad urbana, deberían proponer preceptos más adecuados.

La regulación ciclista no debería ir solo encaminada a proteger a los peatones respecto a los ciclos, sino también a fomentar el uso de la bici en las calzadas. A este respecto, podríamos plantearnos si las señales de “Stop” o los semáforos en rojo han de suponer las mismas obligaciones para los ciclistas que para el resto de usuarios.

Precisamente, en otros países europeos se ha establecido que un semáforo en rojo tiene el valor de un “Stop” o un “Ceda el paso” para los ciclistas, pudiendo rebasarlo si las condiciones de seguridad lo permiten y bajo su responsabilidad. Esto es algo sensato, en la medida en que un ciclista tiene más campo de visión que un automovilista, y la bicicleta ocupa mucho menos espacio, con lo que el margen de maniobra es mayor.

Por otro lado, resultaría demencial obligar a menores, ciclistas inexpertos o mayores de edad a circular por la calzada. Es cierto que la mayor parte de los conductores de nuestra ciudad son tolerantes con las bicicletas. Pero los ciclistas que circulan por la calzada han de dedicar un esfuerzo y adaptarse a la velocidad de la circulación. De hecho, las bicicletas del servicio público Bicibur son muy poco aconsejables para circular por la calzada.

Recientemente, en Zaragoza se intentó regular la circulación de bicicletas por las aceras, y una Sentencia lo ha invalidado, obligando a usar la calzada. Esto, como ya se ha comentado, es irracional para determinados tipos de ciclistas.

En nuestra ciudad, el borrador de Ordenanza de Movilidad establecía que el sistema de control de acceso al Casco Histórico buscaba impedir la circulación de una serie de vehículos, entre los que se incluía la bicicleta. Un error grave, teniendo en cuenta, por ejemplo, que muchos peregrinos realizan el Camino de Santiago en bicicleta.

Mientras exista una normativa estatal hecha a medida del automóvil, que la considere sin más como un vehículo, debemos ser cautos a la hora de regular la circulación de la bicicleta. Si bien es oportuno proteger a los peatones ante una minoría de ciclistas incívicos, también se debe dar protección a los ciclistas. La regulación ha de ser razonable para poder responder a una realidad variada y compleja.

Antes de redactar una Ordenanza, convendría conocer qué límites legales impone la normativa estatal, y si esto fuera inapropiado para una convivencia racional, proponer su modificación al legislador.

La campaña informativa es una medida muy interesante, especialmente cuando contamos con muy buenos profesionales de Educación Vial en la Policía Local y con una asociación ciclista colaborativa e interesada en mejorar la convivencia. «

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