El PP de Burgos apoya la reforma de Gallardón contra el decrecho a decidir mujeres.

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El PP tiene dos problemas graves con esta reforma sobre el aborto. Resulta que el mismo PP que privatiza todo lo que puede resulta que convierte en una cuestión de Estado la IVE y elimina la posibilidad a las mujeres de decidir sobre su propio cuerpo. Y por otro lado, el mismo PP que incumple todo su programa electoral resulta que dice que sigue adelante con la reforma porque iba en su programa electoral. ¿Hasta qué grado de hipocresía vamos a llegar con este partido del Gobierno? ¿Cuándo van a decir alguna verdad sobre por qué hacen las cosas? ¿Por qué no le dicen a la gente a la cara que con su reforma volvemos a los tiempos del franquismo, es decir, que quien tenga dinero y quiera abortar lo hará en Londres y quién no tenga dinero tendrá que tener un hijo/a contra su voluntad? ¿Por qué no dicen que lo reducen todo a quién tenga dinero podrá abortar y el que no “que se joda” como dijo la Diputada del PP Fabra?

 

El derecho a decidir de las mujeres sobre su maternidad, no se puede enmarcar en un debate ajeno a la libre decisión de las mujeres. Es un derecho fundamental y, como tal, no puede ser objeto de intercambio con los estamentos religiosos y sociales más reaccionarios.

IU defiende el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, a la libre decisión de las mujeres: sin interferencias, sin condicionantes, sin tutelas, ni penalizaciones .

En 1985, en nuestro país, con el gobierno del PSOE, se produjo una despenalización parcial y tuvieron que pasar 25 años, hasta 2010, para una reforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo algo más avanzada, pero aún con muchas limitaciones.

Ahora el PP plantea un Anteproyecto restrictivo y retrógrado que vulnera derechos y libertades de las mujeres en relación a su capacidad de decisión sobre su maternidad. IU defiende una ley sobre interrupción voluntaria del embarazo en la que se contemple, como mínimo, la prevención contra los embarazos no deseados con una educación sexual que recorra todos los estadios educativos, con la coeducación real y efectiva, con la trasmisión de valores de igualdad entre mujeres y hombres; una ley que permita a las mujeres interrumpir su embarazo por las razones que desee, sin restricciones ni tutelas; una ley que regule la objeción de conciencia para que ésta no sea una coartada de la clase sanitaria más reaccionaria; una ley que elimine el aborto voluntario del código penal tanto para las mujeres como para las y los profesionales sanitarios que lo practican.

 

Y queremos que sea un derecho, y esto implica lo contrario de lo que ha venido sucediendo en las últimas décadas. El que sea un derecho va más allá de la posibilidad de abortar, implica que la Sanidad pública tenga una red de atención al respecto en el conjunto del país, sino no es un derecho, sino un privilegio. ¿Por qué decimos esto? Porque como indican los datos del año 2010 (último año del que hay informe publicado),  solo un 1,84 por ciento de las IVEs se practicaron en los centros sanitarios públicos, y en dicho año y actualmente Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Murcia, Navarra, La Rioja, Ceuta y Melilla no disponen de ningún centro público que realice IVEs, a lo que hay que añadir que en el resto de Comunidades Autónomas que sí disponen de centros públicos son en una cantidad prácticamente excepcional.

 

Hay que dar la vuelta al país, en todos los sentidos, también en esto, sin volver al franquismo ni a lo que hemos vivido en el marco nacido de la Transición. Así que exigimos la retirada de la reforma sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo, que no nos impongan volver al franquismo en este tema, que la IVE sea un derecho sin que tenga que ser a la vez un negocio para las clínicas privadas porque los centros públicos que se encarguen de ello sean excepcionales, y por ello apoyamos el movimiento feminista que lucha contra esta Ley que va de mano de políticos mentirosos cuyas hijas sí podrán abortar si lo desean y de la mano de lo peor de la Iglesia católica pretendiendo meter los rosarios en el útero de las mujeres.