1º DE MAYO: VIDA Y CURRO DIGNOS

LA LUCHA ES EL ÚNICO CAMINO.

Este 1º de mayo, Izquierda Unida de Castilla y León llama a la movilización para llenar las calles de trabajadores y trabajadoras en una jornada de celebración y reivindicación del derecho al trabajo digno y de calidad.

Es el día de la clase obrera, de la conmemoración de su lucha histórica por la conquista y defensa de sus derechos.

Esta jornada de lucha y reivindicación de la clase obrera viene precedida por una huelga feminista el 8 de marzo que ha sido histórica, así como por masivas movilizaciones en defensa del sistema público de pensiones y en defensa de la sanidad pública. El trabajo que desde el movimiento feminista de clase, desde las plataformas en defensa de la sanidad pública en nuestra Comunidad y de pensionistas se está llevando a cabo para generar conciencia de pertenencia a un colectivo, con los mismos intereses y con los mismos problemas, debe ser guía para el movimiento obrero internacional. Reivindicamos el carácter unitario de todas estas luchas y el próximo 1º de mayo es una ocasión más para demostrar que la unión es la condición fundamental para la consecución de los derechos colectivos que están siendo objeto de agresión por parte del capital.

Tras la crisis sufrida en los últimos diez años se han producido reformas legislativas que tenían por objetivo dotar de “legalidad” a la injusticia. Con ellas se pretende legitimar políticas supuestamente necesarias para salir de la crisis. Para la oligarquía y la clase dominante salir de la crisis es desmantelar el Estado Social previsto en la Constitución, objetivo al que se están aplicando sin descanso. La crisis ha supuesto un insultante incremento de las desigualdades y un incremento de la acumulación de riqueza en cada vez menos manos, precisamente las de quienes la provocaron. Pretenden convencernos de que no hay otro modelo social posible y que la clase obrera, la inmensa mayoría, debemos resignarnos a sobrevivir sin derechos, sin protección de las instituciones y compitiendo entre nosotras disputándonos las migajas sobrantes de su festín de opulencia. Y denunciamos sus injustas y crueles guerras, orquestadas por intereses inconfesables, negando la paz y el desarrollo de los pueblos. La solidaridad internacional y la sororidad de clase es el arma para construir la paz con justicia social.

El gobierno se niega en la práctica al cumplimiento de leyes y convenios internacionales y nacionales que obligan a garantizar los derechos de las trabajadoras y los trabajadores, derechos incluidos en distintos pactos políticos, económicos y sociales. Ejemplos de ellos son el incumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la Constitución de 1978 o de la negociación colectiva.

Este 1 de Mayo es una jornada de reivindicación de la inmensa mayoría por una apuesta clara e irrenunciable por los derechos fundamentales de la clase obrera: derecho a un trabajo digno, a un salario digno, a condiciones laborales dignas y compatibles con la vida, derecho a la igualdad real y a la no discriminación, derecho a la salud y a la protección y prevención, derecho a prestaciones sociales dignas, derecho a la educación y a la formación, derecho de nuestras familias y miembros dependientes a tenernos y a tener entre todas una sociedad digna y protegida. Y derecho a no emigrar.

En Castilla y León venimos sufriendo en los últimos años una continua sangría: nuestras y nuestros jóvenes tienen que buscarse el trabajo y la vida fuera de nuestras fronteras, porque aquí no se les ofrece futuro alguno. Solo paro y precariedad.

Por eso hoy reivindicamos también el derecho a quedarse. El derecho a un trabajo digno en nuestra Comunidad, derecho que el gobierno del partido popular, tras más de 40 años gobernando esta Comunidad Autónoma no solo no ha garantizado, sino que está fomentando la despoblación y el abandono de nuestra tierra por quienes nacieron aquí y desean quedarse pero no pueden por falta de oportunidades laborales dignas. Porque desmantelar la sanidad y la educación públicas es fomentar la despoblación. Porque en nuestros pueblos y ciudades faltan servicios básicos de atención a la dependencia, a la infancia, a las personas mayores. Falta un transporte público de calidad y a precios asequibles que conecte nuestros pueblos con las ciudades y éstos entre sí. Porque todo eso es fomentar la despoblación, hoy gritamos alto y fuerte: queremos que se garantice el derecho a quedarse, el derecho al trabajo digno en los pueblos y ciudades de Castilla y León.

Denunciamos también las restricciones a la libertad de expresión, de opinión, a los derechos de manifestación y de huelga que vienen siendo impuestas de forma coordinada por la acción legislativa del Gobierno del PP y Ciudadanos y la aplicación cada vez más autoritaria de las leyes por el poder judicial. Manifestamos nuestra solidaridad con todas las personas que sufren la represión con la que reaccionan las instituciones caducas e incapaces de asumir el conflicto social y político que generan sus recetas. Y anunciamos: no nos van a callar. Hacemos nuestro el lema “nos tocan a una, nos tocan a todas”.
Izquierda Unida como movimiento político social asume el compromiso de trabajar por la unidad y el fortalecimiento del movimiento obrero, para contribuir a la construcción de un modelo económico, político y social alternativo al actual sistema capitalista y patriarcal; que ponga en el centro la vida, la vida digna de la inmensa mayoría, para construir un sistema que pueda garantizar el mayor disfrute y calidad de los derechos económicos, laborales, políticos y sociales que nos están siendo negados.

Llamamos a esta movilización con la alegría de luchar y de pertenecer a la clase obrera. Todas y todos aquellos que intentamos sobrevivir de nuestro trabajo en la gran empresa o en la mediana y pequeña; por cuenta ajena o por cuenta propia y no menos ajena; con papeles o sin ellos; indefinidos o temporales; nativa o extranjera; jóvenes y no tanto; organizados sindicalmente o resistiendo y luchando de otras maneras; las que tienen un empleo y las que no; las que tienen miedo a perderlo; las que difícilmente llegan a fin de mes, las que no llegan y las que tienen miedo a no conseguir sobrevivir cada día; las que acuden a su empleo perdiendo la salud, o con miedo a cuidarse porque cada día hay que elegir entre lo malo y lo peor; las que tuvieron que salir de esta comunidad y de este país para tener un futuro laboral, vital, que aquí se les niega; TODAS sufrimos un sistema injusto, cuyo objetivo del máximo beneficio económico de unos pocos choca frontalmente con nuestro objetivo de una vida digna para todas.
¡PAN, TRABAJO, TECHO E IGUALDAD!

¡VIDA Y CURRO DIGNOS!

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